
Hijo y padre de joyeros, desde los años setenta Pedro Miró Fuster (Palma, 1955) dirige y pone nombre a una de las cadenas de joyerías más reconocidas de Mallorca. Bajo su dirección, Pedro Miró Relojes se ha expandido de la “joyería kiosko” que su padre abrió en el año 1932 en la calle Sant Miquel de Ciutat, hasta los cinco locales que hoy en día gestiona su marca en Inca y Palma.
Sus tiendas de Sant Miquel están ubicadas en una de las vías comerciales más importantes de la ciudad. ¿Cómo valora la ‘salud comercial’ de su calle
En primer lugar, la llegada de multinacionales de ropa y complementos y las campañas publicitarias que estas empresas han llevado a cabo han atraído una gran afluencia de público, lo que nos ha resultado beneficioso. Aún así, el consumo en nuestra zona está muy estancado. En este momento el público se lo piensa mucho antes de comprar
¿Quiere decir que ha cambiado el perfil del cliente de joyería?
Por lo menos ha cambiado el concepto del cliente que quería una pieza importante de joyería, ya que la importantísima subida del precio del oro ha hecho muy difícil la venta de piezas con gran cantidad de metal que antes eran muy típicas, como por ejemplo las cruces mallorquinas, las pulseras de Calatrava o los cordoncillos mallorquines. En su lugar, la gente está optando por un tipo de artículo más económico y que les luzca
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