Black Friday


No aprendemos ni escarmentamos. Nos dedicamos a reinventar lo inventado. A tunear las ideas existentes. Somos expertos de un reciclaje creativo que responde precisamente a una capacidad cada vez menor de sorprender.

Y digo todo esto a las puertas prácticamente de un nuevo Black Friday. Hace unos pocos años estos palabros en inglés le hubieran sonado a chino a cualquiera de nosotros. Ahora parece que mueven el mundo entero justo antes de Navidad. Y realmente lo hacen a tenor de las cifras de negocio que se manejan.

Este hábito de consumo comercial americano lo ha invadido absolutamente todo. Es imposible escapar a su efecto. Es más se va extendiendo en el tiempo. Si antes era un día, ahora las suculentas ofertas y promociones se alargan una semana pero es que, por ejemplo Amazon ya habla de un Black Friday de quince días. ¿A donde vamos a parar?

Esta supuesta revolución no es más que un etiquetaje colectivo de las ofertas y promociones que toda la vida hacia el comercio para sus clientes y que en unos periodos determinados tenían el nombre de rebajas o incluso de segundas rebajas.

Ya sé que esto de las rebajas puede sonar antiguo o viejuno pero volvemos a ello pero de forma caótica, libre y americanizada. Y esto despista a todos; a comerciantes y consumidores.

Pero esto es solo el comienzo. En pocos años el día de los solteros, que se celebraba solo en China ha pasado a tener ya un alcance mundial por esto que llaman globalización. Puede que en un par de años celebremos estas dos fiestas comerciales una tras otra.

Lo más preocupante de todo es que vivamos permanentemente instalados en la búsqueda del chollo y la ofertaza y dejemos de valorar otros aspectos a la hora de comprar como la calidad, el servicio, la cercanía o la humanidad. Quiero que, por muchos Black Friday que pasen, que este día, no llegue.

Esta entrada fue publicada en Bernat Coll, comercio, Digital, Editorial y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.